Planes de Formación: El jardinero y el cuidador de bonsáis

Por el mayo 13, 2011

Érase una vez, hace mucho tiempo y en un lejano país, dos niños que eran muy buenos y muy amigos.

Uno de ellos de mayor quería ser jardinero, y se pasaba todo el día entre flores y plantas. El otro también era un enamorado del reino vegetal, pero le gustaban más los frondosos árboles del bosque que había cerca de su casa.

El niño jardinero se fue haciendo mayor y también fue haciéndose mayor su amor por las flores, tanto que se convirtió en el mejor jardinero del reino y fue nombrado Jardinero Real. ¡Cuánto le gustaba su trabajo! No había fronteras entre la noche y el día y dedicaba su tiempo en regar y abonar su jardín desde la salida hasta la puesta del sol, y por la noche leía y leía para saber cada vez más de su oficio.

Todos sabemos que las flores y plantas son muy agradecidas cuando se las trata bien, y todas estaban tan contentas con los cuidados que les proporcionaba el jardinero, que le regalaban sus mejores pétalos, los más brillantes y coloridos que eran capaces de crear. Tanto es así que el rey, maravillado de la hermosura de su Jardín Real, decidió ampliarlo con unos terrenos baldíos que había próximos al palacio.

Esto suponía, es lógico, más trabajo para el jardinero, pero en vez de desanimarse por la mayor carga de trabajo que se le venía encima, lo tomó como un nuevo reto profesional, y consiguió convertir en un vergel el desierto que el rey le había entregado.

El niño amigo del jardinero, al que le gustaban los árboles, le pasó algo parecido. Su ilusión para cuando fuera mayor, era convertirse en un experto en bosques y coleccionar la mayor cantidad posible de árboles en el espacio más reducido posible. Trabajó mucho y duro, tanto que fue nombrado Forestal Real, lo que le permitió mantener y reforzar su amistad con su amigo jardinero, al que veía todos los días cuando cada uno empezaba su trabajo.

Desgraciadamente para él, necesitaba de un espacio muy grande para plantar árboles muy raros llegados desde todos los confines del reino, algunos de ellos muy costosos y difíciles de acomodarse a su nuevo territorio.

Una noche, mientras trabajaba, se dio cuenta de que cortando las raíces adecuadas, los brotes de los árboles crecían como su fuesen árboles de verdad, pero no llegaban a tener el tamaño que les correspondía por su desarrollo. ¡Claro!, ¡esa era la solución! Podría conseguir crear un bosque en miniatura con las especies más raras del reino, en un espacio más reducido. Y decidió llamar a aquellos arbolitos, “bonsáis”.

Cuando le comunicó al rey aquel hallazgo, le gustó tanto, que le cedió un espacio muy grande, exactamente igual al que tenía su amigo el jardinero.

Entonces vinieron las disputas entre los dos amigos. Los dos tenían razones muy poderosas para querer ampliar su territorio.

El amigo de los bonsáis argumentaba que era muy costoso y laborioso cuidar todas y cada una de las flores, que si no les dabas todo su cariño y motivación, se morían rápido y que, en cambio, sus bonsáis eran más fieles y duraban más.

El amigo jardinero decía que era un horror manipular a las plantas para no dejarlas crecer y desarrollarse y que era anti natural estar rodeado de árboles enanos a los que se les podía castrar solamente para conseguir fidelidad. Sus flores, en cambio, cada día le regalaban nuevos pétalos.

… Pero bueno, parece que me he liado. Este es un blog para hablar de Planes de Formación y me pongo a divagar sobre cuentos chinos…..

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Hollis Marmolejos Il y a 4 años (22h34)

Keep up the incredible job !! Lovin' it! http://www.leehom-cn.com/UCHOME/link.php?url=https://www.youtube.com/watch?v=7CEZPHP6qt8

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Eliza Il y a 4 años (17h46)

A plailengsy rational answer. Good to hear from you.

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