Dos “nuevas competencias” en el proceso de coaching

Por el octubre 20, 2011

Una compañía de seguros está lanzando ahora una campaña publicitaria basada en un concepto curioso que ya había leído en la preciosa trilogía de Edouard  Punset y  es el de “desaprender” . Este concepto supone deshacer las conexiones neuronales que ya no nos son útiles. En nuestro desarrollo como personas aprendimos a hacer puzles, a prepararnos chuletas para los exámenes, a intentar conquistar a otras personas , a conducir y saber cambiar las lámparas fundidas del coche… y a otras muchas cosas que nos fueron, más que útiles, fundamentales, en nuestro crecimiento.

Pero el mundo ha cambiado. Las empresas dejan de ser “para toda la vida”, los coches se arrancan pulsando un botón, “comunicarse” supone conocer todas las herramientas de internet y se puede leer un libro en una pantalla. Tantas novedades y nuevos aprendizajes conviven en nuestro cerebro con rutinas y hábitos que “ocupan espacio en nuestros cerebros”, pero que no nos aportan nada.

Por eso creo que “desaprender” debiera de ser una competencia fundamental en el coaching, tanto por parte de la persona que actúa como coacher, como por la del entrenado. El proceso de coaching es una experiencia nueva en cada sesión que debiera partir de una completa amplitud de mente, libre, dentro de lo posible, de los prejuicios que puedan impedir la entrada de nuevos conocimientos, habilidades o actitudes.

La otra “nueva competencia” que anunciaba en el título sería la de estar “sanamente  deprimido” . Esto supone estar en el lado opuesto al de la ominpotencia de la posesión del conocimiento. Si partimos de “yo esto ya lo sé”, estamos cortando de raíz el posible hecho de aprender que supone, según el diccionario de la RAE  “adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”. Adquirir es un verbo de acción que supone realizar un esfuerzo. Esfuerzo por cambiar. Cambiar porque algo de lo que se sabe o se hace, no funciona tan bien como uno quisiera.

Este proceso mental tiene que partir necesariamente de la “sana depresión”, del reconocerse imperfecto y de la intención de transitar por ese “camino de la perfección” del que hablaban los escritores místicos españoles.

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Iñaki Aliende Il y a 13 años (17h43)

Me parece necesario y sano, es más, creo que en muchas ocasiones ser felices requiere encajar la derrota o la "retirada" sin que ello afecte a nuestras ganas de "seguir adelante". Y en estos días atrás, en que los clientes empiezan a pedir propuestas para el año que viene, meditaba:
¿Deben los planes de formación promover también esa capacidad de resilencia, o es ir demasiado lejos? Continuar leyendo

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Maite González Il y a 13 años (15h23)

Desaprender se está convirtiendo en una herramienta fundamental de supervivencia en un mundo que cambia a un ritmo tan vertiginoso como el actual. Y esto se aplica tanto a las personas como a las organizaciones. Ya no vale con hacer las cosas "como las hicimos siempre" porque, como decían por
ahí "cuando creíamos que sabíamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas". Un saludo de una excompañera socióloga. Continuar leyendo

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